Ray Bradbury es un clásico entre los clásicos de la ciencia ficción. Sin embargo, no se dedicó en exclusiva a este género y, cultivó de forma extensa otros géneros no realistas y también realistas. ¿Qué es lo que hace, entonces, que se le identifique de forma automática con la ciencia ficción? La respuesta está en dos obras: Crónicas marcianas (1950) y Farenheit 451 (1953). Supongo que si escribes dos obras maestras de la ciencia ficción, tu nombre quedará ligado a este género por toda la eternidad. 😉

En este post (y también en este vídeo) hablo de Crónicas marcianas, resaltando algunas razones por las que es una auténtica obra maestra.

Lo leí por primera vez siendo muy joven y siempre he temido releerlo. Es un miedo de toda la vida con ciertas lecturas que me impresionaron en los inicios. ¿Y si no me gusta como la primera vez? ¿Y si me doy cuenta de que no era para tanto? (Déjame un comentario si esto te ocurre y comparte con qué libros has tenido una experiencia parecida. ¡Me encantará leerte! 🙂 ).

Un día, durante el confinamiento, Crónicas marcianas apareció como sugerencia en mi App de audiolibros y, sin pensarlo demasiado, le di al play. Desde su inicio me atrapó tanto como en aquella ocasión en la que abrí por primera vez sus páginas. Eso es porque no fue una impresión de juventud, sino porque la calidad de la obra es enorme. Como la lectora que soy actualmente, más vieja, más sabia y escritora, he podido captar mucho más de la grandeza de estos relatos.

Sin más rodeos, estas son mis razones para explicar por qué Crónicas marcianas es una obra maestra:

LA TÉCNICA

1. Una técnica impecable y sorprendente.

El autor utiliza un montón de recursos sorprendentes propios de un grandísimo narrador. Un ejemplo son algunas descripciones que voy a llamar «por oposición»: la primera vez que aparecen marcianos, en lugar de describirlos, se describe a un terrícola. A través de él, sabemos que los marcianos no pueden tener, por ejemplo, el pelo moreno. Así que, sin describir a los marcianos, tenemos una primera impresión de ellos, aunque con un aura de misterio.

Al hilo de esto último, otro recurso es jugar con lo que el lector sabe y no sabe. Además, hace lo mismo con los personajes. Por ejemplo: hay un relato en el que los marcianos sueñan con una canción en inglés. Para el lector es un elemento inocente pero para los marcianos es algo terrible y amenazador.

El libro está plagado de detalles como estos, que nos indican la maestría de Ray Bradbury.

2. Una estructura moderna.

Crónicas marcianas es un libro de relatos que guardan una estrecha relación entre sí. Se sitúa, por tanto en un terreno híbrido entre el cuento y la novela. Esto es algo con lo que experimentan muchos autores de relato actuales y encontrarlo en una obra de 1950, la convierte en pionera de nuevas formas narrativas.

Para que veáis un ejemplo actual, se me ocurre La biblioteca de agua, de Clara Obligado, una autora de referencia en el cuento actual. En este libro el escenario es Madrid y está narrado a través de relatos que parecen independientes. Sin embargo, el lector irá encontrando conexiones, como ocurre en Crónicas marcianas.

3. Relatos tan épicos como una novela.

Relacionado con lo anterior, me llama la atención que se esté contando una historia épica de esta forma fragmentada.

Estamos hablando de la conquista de todo un planeta y un destino terrible para el lugar de origen de los conquistadores. Lo normal es que nos encontremos este tipo de historias en novelas muy largas o sagas. Me gusta mucho esta forma de narrar en la que no es necesario dar absolutamente todos los detalles, sino que hay huecos que el lector puede rellenar. Ray Bradbury demuestra que es posible hacerlo incluso con una «macrohistoria» de estas características.

LOS TEMAS

4. El otro tiene voz.

En este choque de culturas, los marcianos también tienen voz. Esto pone al lector del libro frente a un espejo como ser humano e, inevitablemente, nos surgen preguntas. ¿Vamos a degradar Marte igual que hacemos con la Tierra? ¿Por qué pensamos siempre que nuestra cultura es superior y aplastamos las demás? ¿Son los otros amigos o enemigos? ¿Qué tal si les preguntamos qué piensan? ¿Qué quieren?

Este paso de dar la voz al otro ya lo hizo Mary Shelley en Frankenstein que, como muchos sabéis, es uno de mis libros de cabecera. Si quieres conocer mis 3 razones para leer Frankenstein puedes ver el vídeo con el que inauguré mi canal de YouTube.

5. La cuestión racial.

Sirva este como ejemplo de muchos temas sociales que aparecen en el libro. Elijo este porque está, por desgracia, de plena actualidad y porque además, aparece en el que creo que es uno de los mejores relatos del libro.

Contado desde un punto de vista cotidiano, nos enteramos de que en un lugar de la América profunda, un día todos los negros se están marchando a Marte. Sabiendo que en el momento de escribir este libro, había segregación racial en EE.UU., me parece muy valiente por parte del autor ponerlo sobre la mesa. Los blancos intentan impedirlo, se indignan y se sienten traicionados. Claro… ya no van a poder explotar a la población de color como lo estaban haciendo y nadie va a limpiar sus establos ni cubertería de plata. Un relato para enmarcar, sin duda.

6. La libertad de expresión.

Es evidente que este tema preocupaba enormemente a Ray Bradbury y por eso unos años después escribió Farenheit 451. Es una distopía en la que los libros están prohibidos, y el trabajo de los bomberos es buscar a quienes se saltan la ley para atesorar libros y quemar todo lo que encuentran.

La libertad de expresión y libertad creativa son temas que aparecen en varios relatos de Crónicas marcianas. Uno de ellos es, además, un homenaje a La caída de la casa Usher, de Edgar Allan Poe y contiene referencias a otros autores.

Hay un momento concreto en el que se habla de La Gran Hoguera (para quemar libros) y es fácil darse cuenta de que ahí está la semilla de Farenheit 451.

7. La mirada femenina

No es fácil encontrar esto en la obra de un autor varón de la época de Ray Bradbury. De hecho en él mismo se nota que es hijo de su tiempo y hay detalles como que los hombres construyen casas, mientras que sus mujeres ponen macetas y las adornan; o frases como esta que dice que los colonos «abandonaban mujeres odiosas, trabajos odiosos o ciudades odiosas…»

No obstante, creo que esa no es la voz de Ray Bradbury, sino del narrador del texto y resultado de su época.

En un relato sobre dos hermanas sí hay una importante reflexión sobre las pocas posibilidades que las mujeres tienen en la Tierra. Aunque el motivo por el que una de las protagonistas iría a Marte es el amor, queda claro que tiene grandes deseos de aventura y de cambiar el papel tradicional de una mujer en la Tierra.

8. Las grandes preguntas.

En el punto cuarto ya he incluido algunas, pero quiero resaltarlo en un apartado propio. El texto invita a la reflexión de forma constante y nos hace plantearnos el papel del ser humano en la Tierra y más allá de sus fronteras.

Por encima de todas las preguntas posibles, está: ¿qué será de la humanidad y de la Tierra en el futuro? Si pensamos en un final, hoy día culparíamos, tal vez, a una pandemia. Sin embargo, en la época en la que se escribieron estos relatos se ponía el acento en otras razones. Ray Bradbury nos da su propia versión y, sin ánimo de hacer spoilers, solo diré que es escalofriante.

EL ESTILO

9. Fragmentos de poesía.

Si empezaba este artículo hablando de la técnica, voy a terminarlo hablando del estilo. En realidad es como volver al principio, ya que un escritor no puede tener un gran estilo si no tiene una buena técnica.

En este caso, lo que quiero resaltar es el carácter lírico y poético de estos relatos. Está presente sobre todo en las descripciones. Las ciudades marcianas nos entran por todos los sentidos, como lo hacen esas ciudades maravillosas e invisibles de Italo Calvino. En cuanto a los paisajes, diría que hay algo de influencia de la Trilogía Cósmica de C.S. Lewis.

Por otro lado, en ocasiones, lo poético se mezcla con lo filosófico como ocurre en esta reflexión:

¿Qué olor tenía el tiempo? El olor del polvo, los relojes, la gente… Y, ¿qué sonido tenía el tiempo? Un sonido de agua en una cueva y unas voces que lloraban y una voz muy triste y unas gotas sucias que caen sobre tapas de cajas vacías y un sonido de lluvia. Y aún más, ¿a qué se parecía el tiempo? El tiempo se parecía a la nieve que cae calladamente en una habitación negra, a una película muda en un viejo cine, a cien millones de rostros que descienden como globos de año nuevo, bajando y bajando hacia la nada.

Este fragmento cobra, además, aún más sentido cuando, al leer el libro, entendemos lo importante que es el tiempo en el desarrollo de esta histora.

10. La visión romántica de Marte.

Esta idea podría estar incluida en «Los temas» pero, para mí, está muy vinculada a la riqueza poética del texto.

Por otro lado, esa visión romántica se ha ido perdiendo a medida que hemos conocido mejor el planeta rojo. Obviamente el Marte que describe Ray Bradbury es, por completo, imposible y eso podría acercar este libro más a la fantasía. No es así, porque está escrito en la época dorada de la ciencia ficción en donde muchas más cosas eran posibles.

En los últimos años, solo he encontrado esta percepción de Marte en la película The Martian (no así en la novela de Andy Weir, que es pura ciencia ficción hard). Os propongo leer Crónicas marcianas un rato mientras escucháis de fondo la banda sonora de la película. Me refiero, claro a la parte sinfónica de Harry Gregson-Williams.

La manera en la que Ray Bradbury describe los paisajes (las montañas azules, los canales, el cielo,…) te transportan a un planeta precioso y único. Me recuerda a lo que hace C.S. en Lewis en La visión romántica de Marte que luego al conocerse mejor, se ha perdido. Por eso me gusta tanto The Martian.

Llegamos al final del artículo y, si no te he convencido de que Crónicas marcianas es una obra maestra con estas diez razones, te recomiendo que veas mi vídeo en YouTube 3 razones para leer Crónicas marcianas. De una forma u otra, espero ser convincente. 😉

La imagen de cabecera pertenece a la edición de Crónicas marcianas de la editorial Minotauro, que puedes encontrar aquí.

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